información se encuentra condensada en
esa escena del último encuentro entre Agent Smith y Neo; el
primero interpela al segundo:
“Why Mr. Anderson? Why? Why? Why do you
do it? Why? Why get up? Why keep fighting? Do you think you’re
fighting for something – for more than your survival? Can
you tell me what it is? Do you even know? Is it freedom, or truth,
perhaps peace, could it be for love? Illusions, Mr. Anderson, vagaries
of perception. Temporary constructs of a feeble human intellect
trying desperately to justify an existence that is without meaning
or purpose. And all of them as artificial as the Matrix itself.”
La respuesta de Neo no es argumentar la existencia
de tal cosa como una ‘verdad objetiva’ o un ‘verdadero
amor’, sino simplemente rodear el asunto, sin pretensión
o preocupación esencialista, respondiendo que sólo actuaba
por elección (“because I choose to”; Lawrence,
2004). Si bien no sin un subtexto existencialista, esta postura refleja
el giro subjetivo que proponen las metáforas informáticas
de las cuales venimos hablando. ‘El sujeto’ no preexiste
a sus procesos, sino que se produce, justamente, como proceso de consecuencias
imprevisibles. La certeza de unos límites precisos o de órdenes
causales previsibles es menos posible, y aún menos relevante
que el espacio de la relación; más que sustancia, es
inclinación lo que aparece como fuerza constitutiva de los
objetos y sujetos de estos mundos. Quizás nunca mejor dicho
que en las palabras de Rama Kandra, a quien Neo se encuentra en la
Estación del Tren. Cuando Neo se sorprende de ver que Rama
Kandra, siendo un programa, hable de amar a su hija, Rama Kandra contesta:
“Love – it is a word. What matters is the connection the
word implies.”
Son también las conexiones lo que, finalmente, realizan las
metáforas. Surgidas, precisamente, como producto de mediación,
cada una trae consigo un paisaje político. En un tráfico
incesante que no deja de sorprender nuestras expectativas (recordemos
cómo a cada paso los personajes de The Matrix alteran las leyes
de sus mundos de formas más inesperadas) mientras reformulamos
metáforas vamos refabricando mundos con nuevas posibilidades.
La relación binaria que parecía definir al principio
de la serie los términos