sin codificación genética[13].
Pero, efectivamente, tampoco pueden existir sin su desdoblamiento
material. La singularidad de los seres vivos radica en la particular
e irreducible interdependencia entre el ‘contenido’ genético
y los factores físicos, fisiológicos y ambientales que
modulan su desarrollo, sin la cual no existirían como tales.
Los seres orgánicos son, irreduciblemente, el resultado de
esta combinatoria. La Matriz de The Matrix, como matriz también
de estas metáforas orgánicas, reproduce, similarmente,
la complejidad de esta interdependencia en las relaciones que se desarrollan
entre la virtualidad informática y el mundo ‘material’.
El vehículo de esta conexión son, de forma nada fortuita,
esos seres en perpetuo tráfico entre ambos espacios, los rebeldes
de la Matriz.
Estos seres tienen la particularidad de que, distinto tanto a los
‘humanos 100%’ como a los agentes cibernéticos
de la Matriz, sus cuerpos no preexisten en ninguno de los dos mundos
de The Matrix. En principio, sus cuerpos orgánicos se encuentran
encerrados en cápsulas en enormes campos de cultivo de bioenergía
en el Mundo Real, mientras sus mentes, en virtud de su conexión
cibernética a la plataforma de la Matriz, aparentan existir
completamente en el mundo virtual. En principio, parece tratarse de
una clásica división cartesiana. La peculiaridad de
los rebeldes de la Matriz, sin embargo, es que, distinto a los humanos
que permanecen en la Matriz, y a los humanos 100%, quienes no tienen
acceso a la misma, una vez liberados de la interfase virtual de la
Matriz (habiendo seleccionado tomar la “pastilla roja”),
los rebeldes retienen todavía la posibilidad de acceder nuevamente
a la Matriz por medio de la reinserción en sus cerebros del
chip que los conecta a ella. Una vez ‘liberados’, estos
rebeldes adquieren la capacidad de habitar tanto el Mundo Real como
la Matriz y trafican constantemente entre ambos. Distinto a los ‘humanos
100%’ y a los programas de la Matriz, estos rebeldes no tienen
un espacio originario; al contrario, se gestan como cuerpos y sujetos,
desde el principio, difundidos entre ambos mundos.
Es notable, de un lado, que en el mismo Mundo Real no se aluda en
ninguna ocasión a sensaciones corporales inmediatas. Expresiones
como cansancio, dolor, hambre, sed o saciedad, parecen, paradójicamente,
no tener lugar en Zion, mientras que, si de alguna manera se alude
directamente al cuerpo físico, es sólo como vehículo
de una psiquis, como ocurre particularmente en la relación
entre Neo