dependen del posicionamiento que tomen
los actores en la interacción, siempre cambiante, situada y
contingente a ese mismo tiempo y según la historia que se desarrolle
en ella. La emoción pasa a ser un acto público constituido
por el posicionamiento del mismo sujeto durante la relación.
Las metáforas como forma de
articular la realidad
No siempre es fácil darnos
cuenta de las metáforas que usamos y que, más allá
de una herramienta o recurso lingüístico, construyen realidades.
Utilizamos metáforas como formas de habla sobre realidades
imaginarias e imaginarios y sus dimensiones instituidas (Lizcano,
2006).
De este modo nos permiten articular
la realidad y explicitar aquello hacemos con ella. Una emoción
puede tomar múltiples y cambiantes direcciones según
el sentido que se le dé. El intercambio de símbolos
no es neutral, sino que son los mismos adolescentes que los adjudican
y crean al interaccionar, donde el consumo de emociones tecnológicas
se convierte en un proceso de relación dinámico, constructor
de múltiples realidades y subjetividades. Así y para
dar inteligibilidad a las emociones y afectos encontrados, hemos utilizado
metáforas emocionales, tecnológicas y matrices, que
nos sirven para designar lo que los jóvenes hacen con el habla
-emociones e identidades- para analizar las dinámicas de consumo
emocional.
El AC como herramienta de análisis
Al considerar las emociones como construidas lingüísticamente,
focalizamos la atención en aquello “que se hace”
con el lenguaje. Como subrayan Edwards y Potter (1992), el lenguaje
como práctica social no se deriva de establecer una analogía
entre el objeto y la palabra, sino del acceso a los significados,
desde la consideración de que el habla construye el significado,
la realidad y hasta la misma cognición (Candela, 2001). No
nos interesan, pues, los esquemas de cognición que expliquen
lo que el sujeto piensa, sino que nuestro interés se centra
en lo que hace mediante lo que dice, en los repertorios interpretativos
a partir de los que el sujeto elabora sus versiones situadas de acción
y pensamiento (Wetherell y Potter, 1988).