Desde esta idea de posicionamiento relacional dinámico y
a partir del AC, identificamos emociones tecnológicas a partir
del proceso de triangulación que se da, en un primer momento,
entre especialistas y lo que dicen los jóvenes, para trasladar
posteriormente dicho proceso a las distintas metáforas emocionales
que, desde lo general (categorías matrices) a lo concreto (categorías
tecnológicas), emergen en y desde el análisis. Los resultados
obtenidos indican que las distintas categorías van cristalizando
y perfilando nuevos indicadores sobre el consumo de emociones en los
espacios tecnológicos por parte de los jóvenes y adolescentes,
invitándonos a cuestionar y (re)situar su papel en contextos
de interacción entre los jóvenes y las TR.
En nuestro recorrido interpretativo evidenciamos las relaciones existentes
entre las estructuras semánticas y sociales (entre unidades
y categorías), desde el consenso entre analistas. Son las metáforas
emocionales que emergen, a modo de nodos, en la interacción
posicional de los jóvenes que estructuran las categorías
en un contexto de tiempo y espacio definido. La existencia de estas
relaciones nos ha permitido reconocer los distintos indicadores para
adscribirlos a su categoría pertinente para, de esta manera,
desplazar nuestra atención a nuevas posibilidades significativas
que trascienden la manifestación directa, permitiéndonos
formular inferencias válidas y reproducibles que podrán
aplicarse en su contexto (Krippendorff, 1980. p. 28).
Discusión
Los resultados muestran una visión social construida de las
emociones como producciones lingüísticas que se articulan
y emergen en un contexto interaccional. Con la introducción
de metáforas emocionales subjetivas e intersubjetivas, se ofrece
un contrapunto a las metáforas dominantes que hablan de ellas
como hechos que existen dentro del individuo incluso antes de su producción
lingüística. Este discurso no ignora ni lo cotidiano,
ni las nuevas concepciones sobre el espacio (público e interactivo)
que conjugan lo local y lo global, pero no se hace eco de las nuevas
categorías emergentes en las TR, en continuum entre lo presencial
y lo virtual. Este estudio quiere hacerse eco de estas nuevas categorías
emocionales sin status reconocido dentro de las clasificaciones clásicas
sobre las emociones.