actualización
es una de las características más definitorias del tipo
de comunicación que se da en Internet, y tiene que ver con el
concepto de “flexibilidad” que caracteriza a la Red. Así,
decimos que la edición de sitios web posee una gran flexibilidad
en la medida en que podemos reconfigurar los sitios (esto es, editarlos:
añadir, quitar y modificar páginas; añadir y quitar
y remodelar contenidos) con mucha facilidad. Haciendo un esfuerzo de
concreción, y ubicándola dentro del objeto de estudio
que ahora planteamos, podemos llegar a emplear la noción de flexibilidad
que utiliza Castells (1998) para describir una de las características
del paradigma tecnológico de la Sociedad de la Información:
“El paradigma de la Tecnología de la Información
se basa en la flexibilidad. No sólo los procesos son reversibles,
sino que pueden modificarse las organizaciones y las instituciones
e incluso alterarse de forma fundamental mediante la reordenación
de sus componentes. Lo que es distintivo de la configuración
del nuevo paradigma tecnológico es su capacidad para reconfigurarse,
un rasgo decisivo en una sociedad caracterizada por el cambio constante
y la fluidez organizativa” (p. 89)
Existe una relación proporcional entre la temporalidad de
los contenidos y la valoración (positiva o negativa) que tendrán
los usuarios acerca del sitio. Un buen tratamiento de la actualización
supone un factor positivo en la valoración de los usuarios,
en cuanto que éstos consideran que, al cuidarse esta faceta,
hay una mayor probabilidad de que el resto de los elementos también
se traten adecuadamente. Podríamos decir que unos contenidos
bien tratados desde el punto de vista temporal llevan consigo un aumento
en la confianza de los usuarios. Por el contrario, presentar un web
con contenidos no actualizados genera desconfianza en los usuarios,
en cuanto que pueden extrapolar esta mala práctica al resto
de los contenidos y actividades del sitio.