¿Es posible que los
25,000 usuarios registrados hayan utilizado la máscara del
pobrecito hablador? Posiblemente una gran mayoría sí.
Al menos Candyman plantea explícitamente que es el pobrecitohablador
el que más escribe, o sea quien más colabora y comenta
en Barrapunto, un líder de la comunidad. El anonimato no solo
representa la identidad en la Red, sino que en Barrapunto cohesiona
la comunidad. Por eso es paradigmática esa identidad porque
hasta en su carácter de troll el anonimato crea conflictos
en la comunidad esa tensión regenera la vida de la comunidad,
la autentifica. El diseño y la arquitectura del lugar también
nos muestran como el anónimo es relevante o reducido en la
comunidad. Estalella plantea sobre este asunto:
El registro constituye para
muchas comunidades un mecanismo fundamental para la regulación,
un medio para evitar la participación indiscriminada e identificar
a los usuarios que violen las normas de la comunidad. No es el caso
de Barrapunto, donde el registro no es obligatorio y se puede contribuir
de forma completamente anónima. Barrapunto es una comunidad
completamente abierta. El mecanismo de registro establece en Barrapunto
una distinción básica entre los usuarios con una identidad
permanente tras haberse dado de alta (les llamaremos también
miembros) y los usuarios no registrados, anónimos, cuyos
comentarios se atribuyen genéricamente a la figura del pobrecito
hablador [10].
Un primer acercamiento a
la moderación (o sistema de filtrado) en Barrapunto parece
reducir la visibilidad y el prestigio del pobrecito hablador. Existen
elites en Barrapunto y parecería que el pobrecito hablador
representa la cultura popular de la comunidad. La filosofía
de integración a la comunidad le otorga validez a la voz anónima
a través de un sistema que no hace necesario el registro para
la participación. Es contradictorio y emancipador a la vez.
Los editores necesitan a los pobrecitos habladores porque éstos
representan la fortaleza de su comunidad. Representan la alta colaboración
que ocurre en el entorno. Lo que en la moderación y en el nombre
parece ser genérico y reduccionista, en la organización
social y las relaciones