http://teknokultura.rrp.upr.edu

debemos enfrentar los intentos de desnaturalización, de sometimiento y de nuevas formas de cosificación que emergen como consecuencia de las cirugías estéticas. En esta ocasión las mujeres deben enfrentar la nueva amenaza de las cirugías estéticas en tanto otra forma de violencia o de opresión.

In / conclusiones

¿Estamos ante lo que puedo llamar el performance de género? ¿Dónde está el sujeto identitario? ¿Qué identidad se preserva? ¿A qué cuerpos nos referimos? ¿Son estos cuerpos domesticados, o acaso transitan y se desdoblan a partir del uso de diversos artefactos que provee la nueva tecnología? [9].

Insisto en que debemos abordar este debate concediendo a la posibilidad de asumir las cirugías estéticas en tanto posibles resistencias, posibles transgresiones, y posibles apropiaciones inesperadas que hemos hecho las mujeres de los requerimientos sociales a los que hemos sido expuestas. Esto, por supuesto, opera tanto de formas conscientes como inconscientes. Habría que considerar las múltiples formas en que las mujeres han subvertido, dislocado e implosionado las expectativas y las demandas que sobre ellas se han formulado.

Propongo que la heteronomía de las mujeres no puede ser subsumida en categorías tales como género femenino aún cuando se destaque que éste está configurado y construido socialmente. Es decir, reconozco que los sujetos estamos directamente interpelados por las estructuras sociales de las que formamos parte y que a su vez reproducimos, o estamos convocados a reproducir. Sin embargo estos procesos se producen con resistencias, fisuras, transgresiones, entre otras. Las maneras particulares en que cada sujeto mujer articula de formas conscientes e inconscientes su subjetividad no está proclive de ser articulada en alguna reflexión sobre el género femenino