acuartelados en negociaciones.
Solo se permitió la entrada- por alrededor de unos cinco minutos-,
de un repartidor de comida telegourmet y de un experto en tecnoalambrica.
Después de tantas horas se llegó a un supuesto acuerdo,
se presumía que Sassimir se había cansado de tanto diálogo.
Al día siguiente se prometió ante quienes habían
asistido a la reunión de convenios, la restauración
de los sentidos auditivos a toda cabalidad, se podría mirar
de perfil nuevamente para conversar, pero ahora sin caer en la obligación
de tener que hacerlo. La emoción y el éxtasis de servir
como perfectos receptores de nuestro idioma se concretizo en solo
horas pues nuevamente disfrutábamos de perfectas condiciones
auditivas. Recuerdo que ese mismo día se proclamó (para
beneficio de las generaciones venideras), el Día oficial del
Idioma Cahnapiano, en función de acto conmemorativo para celebrar
el sacrificio y la historia del idioma más bello y puro de
todos. Ni en el planeta Gehhmelo, ni el Insterosiano, y menos pensar
en aquel remoto y arcaico planeta Terrets, ubicado a tres minutos
con trece segundos luz a la izquierda del sol, o ninguno de los 124
planetas de este Cosmos, se igualaban en cultura y tradición
al Cahnapiano.
Nuestro oído izquierdo estaba ahora en perfectas condiciones
(al menos eso creíamos), hasta que con el transcurrir de los
minutos, nuestra percepción auditiva fue ascendiendo cada vez
más, se podían intuir perfectamente las tarántulas
en su eterna labor escavadora muy dentro en la tierra. [Varias investigaciones
han probado que se oía todo con extrema y dolorosa facultad
en un radio de 145 millas por oreja.] Se aumentó a un 180%
nuestra sensibilidad para escuchar. Al cabo de media hora se pasó
de medio sordos a recogedores perfectos de cualquier amplificación,
y por último, a completos ineptos del audio (estábamos
sordos), nuevamente ni un ruido chocaba con nuestra cien. Ahora la
incertidumbre era completa. Vinieron suplicando por ruidos para volver
a escuchar…
previous
< 1 2
3 4 >
Next